sábado, noviembre 04, 2006

Giovanni Sartori y los charlatanes

Supongo que muchos de aquellos que cuestionan (me incluyo) a los creyentes de lo paranormal, se preguntan el por qué del éxito que tienen sus principales exponentes particularmente en la televisión, aunque claro habrá quienes tienen una respuesta, pero esta situación está relacionada con lo que el sociólogo y analista mediático italiano, Gionanni Sartori, describe en su libro Homo videns: la sociedad teledirigida.
En su planteamiento, Sartori describe a un tipo de “ser humano” en una sociedad que creció sentada frente a la televisión, el homo videns, sujeto al imperio de la imagen de la televisión, la cual se sobrepone a los contenidos hablados o escritos. Es decir, el homo videns de Sartori privilegia la imagen por la letra hablada o escrita, ya que así es más fácil asimilar la información, ya que las otras dos implican un proceso de abstracción, es decir, recurrir a traducir los símbolos que le son transmitidos, mientras que la imagen ya lo describe todo, según.
En pocas palabras, el homo videns cree que todo lo que aparece en televisión es real y verdadero, y esa es su principal, si no única, fuente de información y formación sociopolítica.
Ahora bien, ¿cuándo intervienen los charlatanes?
En el capítulo cinco “Más desinformación”, Sartori primero define la desinformación no como el informar poco, sino informar mal, distorsionando; y apunta que para que ocurra la desinformación, se requiere además de falsas estadísticas y entrevistas casuales “de color”, la información a difundirse debe ser “excitante” a cualquier precio, premiando la excentricidad, y privilegiando el ataque y la agresividad.
“La visibilidad está garantizada para las posiciones extremas, las extravagancias, los ‘exagerados’ y las exageraciones. Cuanto más descabellada es una tesis, más se promociona y se difunde”, escribe Sartori.
Y agrega: “Las mentes vacías se especializan en el extremismo intelectual y, de este modo, adquieren notoriedad (difundiendo, se entiende, vaciedades). El resultado de ello es una formidable selección a la inversa”.
Es ello, sostiene, que “los charlatanes, los pensadores mediocres, los que buscan la novedad a toda costa”, destacan por sobre las personas serias y pensantes.
En ese sentido, entiendo que quienes se promocionan como algo que rompe con la seriedad y ofrece imágenes “sorprendentes”, que no requieren de una explicación más complicada que la sencillez de una explicación carente de tecnicismos y contenidos complicados, entendidos como científicamente sustentados, atrae más la atención de un público criado en una cultura donde la imagen tiene preponderancia como materia de información pública.
Tenemos entonces que los charlatanes y seudo intelectuales no sólo se sustentan con el presentar imágenes que rompen con la cotidaniedad, que son fuera de lo común o bien, desafían cualquier explicación científica, si no también ganan “credibilidad” en base a atacar, juzgar condenar, la rigidez del método científico para dar validez a un fenómeno cualquiera. Sostienen que los científicos y los escépticos, son seres cerrados a cualquier explicación fuera de los parámetros metodológicos y criterios científicos, y que además forman parte de una conspiración global para ocultar toda información que atente a este orden.
Los ataques son “agresivos”, entendidos estos, como dice Sartori, como una función crítica que todo periodista (o en este caso, todo “investigador”, si entendemos al periodista como tal), debe tener para enfrentar a un poder, en este caso, el poder científico que niega sus suposiciones carentes a su vez de sustento científico.
La televisión se dirige a destacar entonces todo lo que sea agresivo de alguna forma, ya que es algo que atrae la atención del espectador, convirtiéndolo entonces en un espectáculo. “Pero el mundo real no es espectáculo y el que lo convierte en eso deforma los problemas y nos desinforma sobre la realidad”, sostiene Sartori.
Si bien Sartoni apunta esta agresividad hacia lo referente a las protestas y manifestaciones de inconformes, lo mismo puede aplicarse a los charlatanes promotores de lo paranormal, ya que sus ataques para promoverse son los hacen aparecer como una especie de luchadores contra un orden dominante e impositivo, que busca el control de la libertad humana de conocer la verdad, su verdad.
Entonces, tenemos que los extravagantes “investigadores” de lo paranormal, con sus imágenes en video y fotografías, con sus superfluas y nada complicadas explicaciones (“es una nave espacial con un mensaje para la humanidad”, “son fantasmas que vienen a manifestarse”), serán siempre atractivos para un público a quien se le educó a no ser exigente ni demandante de contenidos serios, que requieran de una abstracción para su comprensión. No por nada a diario hay un desfile de estos personajes en un programa de televisión en horarios de amas de casa que difícilmente pudieron haber terminado la secundaria, o por la noche con una audiencia que sólo quiere divertirse y asombrarse, y no a aprender. O bien, en sitios de internet que no necesitan de una base científica racional para sustentarse, ya que son contenidos para creer en ello, no para juzgarlos.

viernes, noviembre 03, 2006

Animonitos

Acabo de decidir que todo lo referente a animación lo publicaré en este blog: Animonitos.

También escribo sobre dibujos animados

Hace poco más de ocho años, Raúl Acevedo Savín, entonces editor de una sección cultural de la edición Sonora de El Financiero, me dio la oportunidad de escribir una serie de artículos semanales, y particularmente, sobre una temática rara para el tipo de periodismo cultural de la región: animación. Escribí una columna llamada Cartonime, con la cual pretendía abarcar la animación en sus géneros más conocidos: el cartoon americano y el anime japonés. Desconozco si fue la primera y única publicación de su tipo.
Claro que en ese entonces me movía más la afición que la experiencia que ahora poseo, y por ello muchos de los temas que abordé estaban errados en sus fundamentos.
Sin embargo, luego de que se canceló la edición Sonora de El Financiero, ya no tuve donde publicar sobre estos temas. Y entonces tomé un empleo más “formal” como reportero que mantengo a la fecha. Hasta estos días, no he vuelto a escribir sobre ello a excepción del foro de Anim::Arte.
Pero creo que ya es tiempo de recuperar ese concepto. Claro que ya no será el mismo Cartonime, simplemente por que sería imposible darle seguimiento a las novedades particularmente de Japón o de Asia, aunque no por eso se dejará de hacer el intento. Ese nombre era, reconozco, pretencioso para mis capacidades.

Así que dentro de poco les vuelvo a poner sobre animación, no desespereís....